Colombia
ha sido un país atravesado por violencias directas y estructurales que han
dejado, en todo su territorio, incontables víctimas e innumerables heridas sin
cicatrizar que impiden cerrar el ciclo de la violencia. Medellín no ha sido la
excepción.
Como el resto del país ha sufrido por años y de manera desmesurada las consecuencias de esa violencia irracional y fratricida, donde la sociedad civil (personas de todos los sectores y clases sociales) ha terminado siendo la más afectada.
Las
hostilidades entre grupos de paramilitares, guerrillas y miembros de las
fuerzas de seguridad del Estado han dejado incontables seres humanos muertos,
discapacitados, desplazados, desaparecidos, aterrorizados y secuestrados, entre
muchos otros casos. Además de las secuelas físicas, la mayoría de estas
violaciones a los derechos humanos también han dejado secuelas psíquicas en la
población que inciden negativamente en la vida comunitaria.




No hay comentarios:
Publicar un comentario